Morante, Manzanares y Roca Rey salen a hombros en un Almagro entregado al toreo

Fotografía: Francisco Malagón Quesada
Fotografía: Francisco Malagón Quesada
El Coso de la Cuerda se llena para una tarde de máximas figuras en la que Morante de la Puebla corta tres orejas, Manzanares desoreja al quinto y suma un rabo y Roca Rey cierra la corrida con dos orejas

Almagro volvió a vivir este 25 de agosto una de esas tardes marcadas en rojo en el calendario taurino de Castilla-La Mancha. El Coso de la Cuerda registró un lleno en los tendidos para recibir a Morante de la Puebla, José María Manzanares y Roca Rey, una terna de máximas figuras que terminó saliendo a hombros después de repartirse nueve trofeos: tres orejas para Morante, dos orejas y rabo para Manzanares y dos orejas para Roca Rey.

La corrida de Cayetano Muñoz, de juego desigual y con dos ejemplares especialmente destacados, el quinto y el sexto, puso a prueba la capacidad de los toreros para imponerse a las condiciones de sus respectivos lotes. El público respondió con entusiasmo y convirtió la tarde en una gran celebración taurina, aunque el comportamiento del ganado dejó mucho que desear.

Un Almagro lleno para una fecha señalada

Había expectación desde antes de que comenzara el festejo. El ambiente en torno a la plaza de Almagro hizo que el inicio de la corrida se demorase cerca de media hora mientras los espectadores terminaban de ocupar sus localidades.

El cartel reunía a Morante de la Puebla, Manzanares y Roca Rey, tres nombres de enorme tirón en los tendidos, en una fecha tradicionalmente señalada para la tauromaquia en la provincia de Ciudad Real.

Los jóvenes ocuparon buena parte de los tendidos y el ambiente fue uno de los grandes protagonistas de la jornada. El lleno del Coso de la Cuerda confirmó el interés generado por un cartel llamado a convertirse en uno de los grandes acontecimientos taurinos del verano manchego.

Pero la tarde tuvo dos caras. La celebración alrededor del festejo fue indiscutible; la corrida de Cayetano Muñoz, en cambio, ofreció un balance mucho más irregular.

Fotografía: Francisco Malagón Quesada
Fotografía: Francisco Malagón Quesada

Morante corta tres orejas a base de maestría

Morante de la Puebla abrió la tarde ante un toro noble, pero muy condicionado por su falta de fuerza. El animal llegó a puntear los engaños, obligando al torero de La Puebla del Río a medir con la muleta.

El diestro supo cuidar las condiciones de su oponente y encontró sobre la mano derecha algunos de los pasajes más profundos de la faena. Firme de plantas, con el mentón hundido y sin violentar la embestida, Morante dejó varios derechazos de gran hondura.

La estocada casi entera permitió que paseara dos orejas, un premio que reflejó también el ambiente favorable que se respiraba en los tendidos.

El cuarto tuvo más presencia, pero tampoco ofreció una embestida sobrada de emoción. Morante volvió a demostrar su capacidad para extraer muletazos de un toro con escaso recorrido.

Tras un comienzo de capa de gran sabor, con verónicas y chicuelinas, el torero comenzó la faena de muleta pegado a tablas. Fue capaz de administrar una embestida sosa, pero con cierta clase.

Los mejores momentos llegaron al natural. Morante toreó de uno en uno, con cadencia, profundidad y gusto, hasta construir los pasajes de mayor calidad de su actuación.

Una media estocada puso fin a la faena y Almagro concedió una oreja. El torero sevillano se marchó así con tres orejas en el bolsillo.

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Manzanares encuentra al mejor toro de la corrida

José María Manzanares tuvo que enfrentarse inicialmente a un escenario complicado. El segundo toro fue devuelto por falta de fuerza y el sobrero de Cayetano Muñoz tampoco ofreció las condiciones necesarias para construir una faena redonda.

El animal se movió sin demasiado orden, llegando incluso a meterse por dentro. Manzanares mostró decisión y consiguió sacar dos series estimables sobre la derecha, pero la condición del toro impidió que la actuación alcanzara mayor vuelo.

Una estocada puso fin a la faena y el alicantino recibió una ovación.

La historia cambió por completo con el quinto.

El toro, aunque justo de fuerzas, mostró calidad, humillación y buen paso largo. En lugar de defenderse, siguió la muleta con lentitud y permitió a Manzanares construir una faena templada, especialmente sobre la mano derecha.

El torero entendió que el animal necesitaba acompañar su embestida sin exigirle más de lo que podía ofrecer. Hubo lentitud, oficio y momentos de notable elegancia.

La gran estocada fue el colofón a una actuación que terminó con la concesión de dos orejas y rabo.

El quinto se convirtió así en uno de los grandes protagonistas de la corrida y permitió a Manzanares renovar el vínculo de su familia con Almagro. Veintidós años después de que su padre cortase un rabo en esta misma plaza, el hijo volvió a protagonizar un triunfo de máxima categoría en el Coso de la Cuerda.

Fotografía: Francisco Malagón Quesada
Fotografía: Francisco Malagón Quesada

Roca Rey cierra la tarde a ritmo de puerta grande

Roca Rey apenas tuvo opciones con su primer oponente. El tercer toro titular se estrelló contra un burladero a su salida y quedó inutilizado, por lo que tuvo que ser sustituido por un sobrero de la misma ganadería.

El sustituto mostró una condición deslucida y ofreció pocas posibilidades de lucimiento. El peruano intentó construir faena, pero el escaso recorrido de su oponente hizo imposible que la actuación adquiriese vuelo.

Roca Rey resolvió con eficacia y una buena estocada, siendo ovacionado.

El sexto, sin embargo, permitió al torero peruano desplegar todo su repertorio competitivo.

Con Morante y Manzanares ya con la puerta grande prácticamente asegurada, Roca Rey salió decidido a no quedarse atrás. Comenzó de rodillas en los medios y conjuntó pases cambiados por la espalda, elevando de inmediato la temperatura de los tendidos.

Después llegaron tres series de derechazos, ejecutadas con poder y entrega. La faena perdió intensidad al natural, pero el torero volvió a apretar en el tramo final, nuevamente de rodillas y con molinetes.

Una estocada entera, aunque caída, cerró una actuación planteada desde la entrega y la ambición. Roca Rey cortó dos orejas y completó así la salida a hombros de la terna.

Fotografía: Francisco Malagón Quesada
Fotografía: Francisco Malagón Quesada

Una tarde triunfal con una corrida de juego desigual

El resultado artístico del festejo quedó condicionado por el comportamiento de los toros de Cayetano Muñoz.

Los dos primeros ejemplares ofrecieron pocas posibilidades, el tercero titular tuvo que ser sustituido tras el golpe contra el burladero y el cuarto tampoco terminó de romper. El quinto fue el toro de mayor calidad y el sexto aportó movilidad y posibilidades para el triunfo.

En conjunto, la corrida mostró falta de fuerza, escasa transmisión y desigualdad en el comportamiento. Los toreros tuvieron que trabajar en buena parte de la tarde para conseguir que el espectáculo mantuviera temperatura.

La diferencia entre la calidad de los toros y la respuesta de los toreros terminó siendo uno de los elementos más destacados de la jornada.

Morante, Manzanares y Roca Rey supieron aprovechar los momentos en los que sus respectivos oponentes ofrecieron alguna posibilidad y, sobre todo, consiguieron mantener la atención de unos tendidos completamente entregados.

La puerta grande para las tres figuras

Al finalizar el festejo, los tres toreros abandonaron la plaza a hombros.

Morante de la Puebla cerró su actuación con tres orejas; José María Manzanares se convirtió en el gran triunfador numérico de la tarde con dos orejas y rabo; y Roca Rey consiguió las dos orejas del sexto.

El ambiente terminó de completar una jornada en la que Almagro volvió a demostrar la capacidad de convocatoria de su tradicional fecha taurina del 25 de agosto.

Decenas de jóvenes saltaron al ruedo al término del festejo para celebrar el triunfo de los toreros. El Coso de la Cuerda había recuperado por una tarde el aspecto de las grandes citas.

El balance, por tanto, deja una conclusión doble: Almagro respondió con un lleno y una extraordinaria atmósfera y las figuras hicieron posible una tarde triunfal, pero la corrida de Cayetano Muñoz quedó lejos de ofrecer una actuación igualada.

La fiesta, sin embargo, terminó como quería el público: con Morante, Manzanares y Roca Rey juntos a hombros y una plaza celebrando una de sus fechas taurinas más tradicionales.

Ficha del festejo

Plaza de toros de Almagro. Martes, 25 de agosto de 2026. Corrida de toros. Lleno en los tendidos.

Se lidiaron seis toros de Cayetano Muñoz, con los ejemplares segundo y tercero sustituidos por sobreros del mismo hierro. Juego desigual, con mayor calidad en el quinto y el sexto.

  • Morante de la Puebla, dos orejas y oreja.
  • José María Manzanares, ovación y dos orejas y rabo.
  • Roca Rey, ovación y dos orejas.

El trío salió a hombros.

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