Calzada hace historia: el Juego de las Caras alcanza la máxima protección cultural al ser declarado Bien de Interés Cultural (BIC)

el Juego de las Caras alcanza la máxima protección cultural

El Gobierno de Castilla-La Mancha ha declarado el “Juego de las Caras” de Calzada de Calatrava Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Bien Inmaterial, consolidando así la protección de una de las manifestaciones más arraigadas y singulares del patrimonio popular de la región.

El anuncio, realizado por la consejera Portavoz, Esther Padilla, refuerza la estrategia de protección cultural impulsada por el Ejecutivo que preside Emiliano García-Page, que desde su llegada al Gobierno ha declarado o incoado un total de 89 Bienes de Interés Cultural, 22 de ellos en la presente legislatura.

La nueva declaración reconoce el valor etnográfico, simbólico y social de una tradición que cada Viernes Santo transforma la Plaza de España de Calzada de Calatrava en escenario de encuentro intergeneracional y memoria compartida.

Un rito popular que convierte la plaza en símbolo colectivo

La portavoz regional ha subrayado que el Juego de las Caras constituye mucho más que una práctica lúdica: es un fenómeno social que convierte el espacio público en epicentro de identidad compartida.

Cada Viernes Santo, tras la Procesión del Encuentro en el marco de la Ruta de la Pasión Calatrava, vecinos y visitantes dibujan círculos en el suelo de la Plaza de España. En torno a ellos se forman corros donde comienza la partida.

Dentro del círculo, el jugador —conocido como “punto”— deposita la cantidad que desea apostar. La banca iguala la suma. El subastador lanza entonces al aire dos monedas antiguas, llamadas “las piezas”, habitualmente de diez céntimos acuñadas en tiempos de Alfonso XII.

El desenlace es inmediato:

  • Dos cruces: gana el jugador.

  • Dos caras: gana la banca.

  • Una cara y una cruz: la tirada se repite.

Entre la tradición y la memoria bíblica

La consejera Padilla ha recordado que el juego rememora el pasaje evangélico en el que los soldados romanos se jugaron a los dados las vestiduras de Cristo al pie de la cruz. Esa evocación dota al ritual de una dimensión cultural que trasciende el mero azar.

Pese a su carácter profano, el Juego de las Caras se integra plenamente en el contexto de la Semana Santa Calatrava, formando parte de una tradición histórica vinculada a los territorios que en su día estuvieron bajo la influencia de la Orden de Calatrava.

Si bien existen manifestaciones similares en otras localidades con raíces históricas comunes, es en Calzada de Calatrava donde esta tradición ha alcanzado su máximo arraigo y continuidad.

Una singularidad en la Cuaresma regional

El Juego de las Caras posee además una característica que lo convierte en excepcional dentro del panorama festivo regional: es la única fiesta de carácter profano que se celebra en Castilla-La Mancha durante la Cuaresma.

Desde 1993 ostenta la declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional y se integra en la declaración de Interés Turístico Nacional de la Ruta de la Pasión Calatrava, lo que ha contribuido a proyectar su imagen más allá del ámbito provincial.

El reconocimiento como Bien de Interés Cultural en categoría inmaterial supone ahora un blindaje jurídico que garantiza su preservación, estudio y transmisión.

Transmisión generacional y arraigo social

Uno de los aspectos más valorados en el expediente de declaración ha sido su continuidad intergeneracional. La imagen descrita por la portavoz —“el abuelo que llevó al padre y el padre que acompaña ahora al hijo a participar por primera vez”— sintetiza el carácter pedagógico y comunitario de la celebración.

Este relevo generacional no solo perpetúa la tradición, sino que refuerza el sentimiento de pertenencia a una comunidad que encuentra en el Juego de las Caras un elemento de identidad colectiva.

Compromiso institucional con el patrimonio cultural

Desde el Ejecutivo autonómico se subraya que la declaración permitirá reforzar el apoyo institucional a la celebración, facilitando recursos para su conservación y difusión.

El Gobierno regional ha convertido la protección del patrimonio cultural —tanto material como inmaterial— en una de sus líneas estratégicas, consciente de que las tradiciones constituyen un legado vivo que cohesiona territorios y generaciones.

Con esta nueva declaración, Castilla-La Mancha no solo protege una tradición singular, sino que reivindica la riqueza de su cultura popular como elemento vertebrador de su identidad histórica.

La declaración como Bien de Interés Cultural en categoría de Bien Inmaterial consolida su posición como una de las manifestaciones más genuinas del patrimonio castellanomanchego y asegura que, cada Viernes Santo, la Plaza de España de Calzada de Calatrava seguirá siendo escenario de una tradición que desafía al tiempo y al olvido.

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