
La Virgen del Prado ha sido trasladada este domingo desde su camarín hasta el altar mayor de la Catedral de Ciudad Real, donde permanecerá durante las fiestas patronales hasta el 24 de agosto. El acto congregó a numerosos fieles y contó con las tradicionales ofrendas florales.
La Virgen del Prado, patrona de Ciudad Real, ya preside el altar mayor de la S.I.P.B. Catedral después de la tradicional bajada de su camarín, celebrada este domingo, 9 de agosto, víspera de San Lorenzo. El acto marca el inicio de los principales cultos y celebraciones religiosas en honor a la patrona de la capital.
A las 19.00 horas, las puertas de la Catedral se abrieron para recibir a numerosos ciudadrealeños y devotos, que acudieron al templo a pesar de las altas temperaturas. Poco después, los cohetes anunciaron la bajada y las campanas de la Catedral confirmaron el traslado de la imagen al altar mayor.
La jornada comenzó con la misa de las 12.00 horas. Posteriormente, miembros de la Junta de Gobierno de la Hermandad y Corte de Honor de Nuestra Señora la Virgen del Prado, presidida por Jesús González Adánez, junto a colaboradores, realizaron el traslado y entronizado de la imagen.
La Virgen del Prado fue colocada en su carroza y vestida con el manto de la ‘Coronación’, regalo de Elisa Cendrero y estrenado por la patrona en 1968.
Durante estos días lucirá también la medalla de oro de la ciudad, la medalla de la Provincia, una medalla donada por don Juan Hervás con motivo del Concilio Vaticano II y distintas piezas de joyería.
Entre las novedades de esta edición figura el estreno del bordado de las bambalinas del paso. Este año se incorporan las dos laterales y la trasera, trabajos realizados por el bordador malagueño Sebastián Marchante. También se estrenan los trajes de los acólitos.
El conjunto floral está compuesto por nardos, rosas y Cymbidium.
Tras la bajada se celebró el rezo del Rosario, con una importante asistencia de fieles en el templo. Durante los próximos días, la Catedral mantendrá una notable afluencia de visitantes que acudirán a rezar ante la patrona y a realizar sus tradicionales ofrendas florales.
El presidente de la Hermandad y Corte de Honor de Nuestra Señora la Virgen del Prado, Jesús González Adánez, calificó la jornada como “un día grande para Ciudad Real” y destacó que durante estos días la imagen permanece “un poquito más cerca” de los ciudadanos.
González Adánez también defendió la importancia de mantener estos actos como espacio para que los ciudadanos puedan expresar su devoción y trasladar sus preocupaciones y agradecimientos.
Por su parte, el vicepresidente de la Hermandad de la Virgen del Prado, Emilio Martín Aguirre, destacó el trabajo desarrollado durante todo el año para preparar las celebraciones y señaló que supone un “motivo de orgullo y satisfacción” disponer de todo preparado para que la patrona pueda ser venerada por los fieles.
Martín Aguirre puso asimismo de relieve la afluencia que registra la Catedral de Ciudad Real durante estas fechas y la participación en las procesiones del 15 y del 22 de agosto.
La concejala de Festejos del Ayuntamiento de Ciudad Real, Mar Sánchez, calificó la jornada como “muy importante y emotiva” para la capital. Sánchez realizó una ofrenda floral a la patrona en nombre del Ayuntamiento de Ciudad Real y estuvo acompañada por el portavoz del equipo de Gobierno, Guillermo Arroyo.
La concejala destacó igualmente la proximidad de la Feria y Fiestas de Ciudad Real y expresó el deseo del Consistorio de que las celebraciones transcurran con normalidad.
Además de la Hermandad y Corte de Honor de Nuestra Señora la Virgen del Prado, y de la concejal de Festejos del Ayuntamiento de Ciudad Real, Mar Sánchez, la tradicional ofrenda floral contó también con la participación del Pandorgo de hogaño, Antonio Martín, y la Dulcinea, Andrea León, en representación de sus respectivas asociaciones. Asimismo, realizaron una ofrenda la Asociación Cultural de Dulcineas y Damas y la Hermandad de Pandorgos.
La Virgen del Prado permanecerá junto al altar mayor hasta el 24 de agosto, fecha prevista para su regreso al camarín.


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