Miles de romeros abarrotan Ciudad Real en la multitudinaria subida de la Virgen de Alarcos

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Ciudad Real ha vuelto a rendirse este domingo a una de sus tradiciones más emblemáticas, multitudinarias y profundamente arraigadas. Entre 7.500 y 8.000 personas, según fuentes oficiales, han acompañado a la Virgen de Alarcos en su tradicional subida al cerro, protagonizando una jornada marcada por la emoción, el fervor popular, las altas temperaturas y una participación histórica que consolida esta cita como uno de los grandes acontecimientos religiosos y culturales de la provincia.

La Romería de la Virgen de Alarcos ha vivido este año una edición especialmente multitudinaria. Desde primeras horas de la mañana, cientos de fieles y romeros comenzaron a congregarse en los alrededores de la Iglesia de San Pedro, punto de partida de una peregrinación. El intenso calor registrado conforme avanzaba la mañana obligó incluso a adelantar media hora la salida prevista, una decisión que no impidió que miles de personas desafiaran las elevadas temperaturas para acompañar a una de las imágenes más veneradas de la provincia.

La devoción volvió a imponerse al cansancio en una romería que ha destacado no sólo por la enorme presencia de vecinos de Ciudad Real, sino también por la llegada de participantes procedentes de numerosos municipios de toda la provincia.

Uno de los momentos más emocionantes de la mañana se produjo a las puertas de la Iglesia de Santo Tomás de Villanueva, donde los portadores de la Hermandad de la Flagelación, que previamente habían tomado el relevo de integrantes de las peñas “Los ke faltaban” de Valverde y del Athletic Club de Bilbao, cedieron el testigo a la tradicional reata de mulas llegada desde Tomelloso. Fue un instante cargado de emoción colectiva, acompañado por la actuación de la Agrupación de Coros y Danzas Nuestra Señora del Prado, cuya interpretación de las históricas Seguidillas Manchegas de Ciudad Real arrancó el aplauso y la emoción de los presentes.

El recorrido continuó hasta la pedanía de La Poblachuela, convertida una vez más en punto de encuentro y descanso para los romeros. Allí, los huertanos ofrecieron migas, gachas y limoná en un ambiente de fraternidad popular que permitió reponer fuerzas antes de afrontar la subida al cerro de Alarcos.

A los pies del cerro esperaba otro de los momentos más esperados del día: la entrada en escena de los mozos portadores de Valverde, protagonistas de una subida especialmente emotiva.

Ya durante la misa celebrada en la Iglesia de San Pedro, antes del inicio oficial de la romería, se apreciaba una asistencia masiva que hacía prever un incremento notable respecto a las cifras del año anterior. La presidenta de la Hermandad de Alarcos, visiblemente emocionada, destacaba la trascendencia de esta jornada para todos los devotos y romeros. Junto a ella se encontraba el nuevo Hermano Mayor, el joven Álvaro Monsalve, quien afrontaba esta responsabilidad con emoción y agradecimiento, recordando “a todos los que me enseñaron la devoción a la Virgen de Alarcos” y expresando su deseo de “estar a la altura” del honor recibido.

La concejal de Festejos, Mar Sánchez, puso el acento en el profundo significado histórico y emocional de la celebración, subrayando que Alarcos es historia y tradición, es orgullo de una ciudad como Ciudad Real. La edil también quiso destacar la espectacular respuesta ciudadana observada desde primera hora en el entorno de San Pedro, al tiempo que agradecía el trabajo realizado tanto por la Hermandad de Alarcos como por los distintos servicios municipales implicados en el operativo organizado para garantizar el correcto desarrollo de la jornada.

En la parada de La Poblachuela, el alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares, destacó igualmente el crecimiento constante que experimenta la romería año tras año. El regidor señaló que la tradición vinculada a la Virgen de Alarcos “viene unida a la historia de la ciudad” y subrayó que la dimensión que está alcanzando esta celebración “es cada vez mayor gracias a la implicación de la gente”. Cañizares también trasladó su reconocimiento a todas las personas, colectivos y entidades que hacen posible una jornada de enorme complejidad organizativa y gran impacto social.

La llegada a la Ermita de Alarcos volvió a convertirse en un estallido de emoción colectiva. Allí se desarrolló la tradicional ofrenda floral a la Virgen y las actuaciones folclóricas protagonizadas tanto por la asociación de coros y danzas dirigida por María José Melero como por los participantes del XXVII Festival Nacional de Folclore Virgen de Alarcos, que este año contó con la destacada presencia del grupo Güerma, llegado desde Lanzarote, aportando un marcado carácter nacional e intercultural a la celebración.

La romería continuó durante toda la tarde en un ambiente festivo y familiar gracias a la implicación de la Federación de Peñas Alarcos, las peñas locales y numerosas asociaciones de la ciudad, que ofrecieron limoná y diferentes platos típicos manchegos a los asistentes. Música, convivencia y tradición se mezclaron en una jornada que se prolongó hasta bien entrada la noche y que tendrá continuidad este lunes con la tradicional función religiosa y la posterior procesión alrededor de la Ermita.

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